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El Bautismo del Espíritu Santo

El bautismo en agua es un paso fundamental de obediencia y fe, pero la Biblia nos habla también de otra experiencia clave en la vida cristiana: el Bautismo del Espíritu Santo. Esta promesa no está reservada para unos pocos, sino para todos los que creen en Jesús y desean vivir en la plenitud de Su presencia.

¿Qué significa?

El Bautismo del Espíritu Santo es la experiencia en la cual el creyente recibe una unción especial del Espíritu de Dios que lo capacita para vivir una vida victoriosa y ser testigo eficaz del Evangelio. Jesús lo prometió claramente: “Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos…” (Hechos 1:8).

No se trata solo de un sentimiento, sino de una llenura real que fortalece, transforma y equipa.

Evidencias y frutos

En el libro de los Hechos vemos que esta experiencia se acompañaba muchas veces de señales, como hablar en nuevas lenguas. Pero la evidencia más profunda es una vida encendida por el amor de Dios, con un corazón dispuesto a servir y anunciar a Cristo con valentía.

El Espíritu Santo trae convicción, gozo, paz y una fuerza sobrenatural para vencer las luchas diarias. También reparte dones espirituales que edifican a la iglesia y bendicen a los demás.

¿Cómo recibirlo?

El Bautismo del Espíritu Santo es un regalo, no algo que se gana con méritos. Se recibe con fe, con un corazón dispuesto y sediento de Dios. La clave es buscarlo en oración, rendirse completamente al Señor y creer que su promesa es para hoy.

Pedro lo declaró en Pentecostés: “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” (Hechos 2:39).

Un llamado a vivir en plenitud

Más que una experiencia puntual, el bautismo en el Espíritu Santo nos invita a caminar en una vida continua de llenura. No se trata solo de un momento emocionante, sino de una vida cotidiana guiada por el Espíritu.

Hoy más que nunca, la iglesia necesita hombres y mujeres llenos del Espíritu Santo, dispuestos a marcar la diferencia en su familia, su trabajo y su comunidad.

 
 
 

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